Hoy 17 de enero del 1998, después de casi dos años de la muerte de mi esposo, me veo en la necesidad de escribir esta carta.

La vida nos cambio a toda la familia, mi hijo cambió su actitud ante la vida, y con el tiempo su yo sea vuelto más egoísta y huidizo. El hablar con él o aconsejarle, es caer en un saco roto. Le falta pisar la realidad y es cuando entonces pueda decir que es maduro o que ya es un hombre.

Ha dejado de relacionarse con gente tóxica,pero es que no tiene el propósito de conocer a gente nueva que le aporte cosas buenas.

Habla mucho con su hermana , y le dice que tal y cual;pero no es realidad . Es mucha palabrería, y esa manera de ser pero con puntos muy diferentes ,era la de mi esposo. En este tiempo he reflexionado de mi vida y en los fallos que he cometido, y al final me he dado cuenta que la mujer que era con 26 años no existe y que queda un 1%.

Y que cada día intento hablar, pero es poner mal de la frustración,por que el me considera que no se de la vida.

Yo se que me calle o no discutía porque yo no quería que viese lo que yo vi, y mi madre fue una luchadora con sus defectos; y así respondimos hasta los últimos días de su vida.

Y yo llevo una mochila que cualquier día se rompe. Hay días que me siento la madre más frustrada que intenta , ser un pelón fría pero mi corazón y mi alma están sensibles.

Lo que más miedo es mi hija como le vaya afectar todas estas turbulencias en el camino de su vida.

Pelear más me perjudica en mi salud física y emocional. Yo hasta hace bien poco no disfrutaba de nada, ni sonreía.

Llego una aplicación donde me reí y conocí que hacen mis días más llevaderos , y también el compartir actividades con dibujantes, y lo más preciado que es mi hija, luego tengo el dibujo que me relaja bastante.

Espero que mi corazón se equivoque de cómo siente las cosas.

Bueno esta la carta de muchas madre o pocas, en estos tiempos de ahora que nos podemos expresar.

Posted in

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar