Donde el pueblo se dobla en dos ayuntamientos,
la ayuda se multiplica en gestos pequeños.
Una mujer ofrece pan,
un joven sostiene la mano del tiempo,
una niña planta esperanza.
La carretera se bifurca,
como las preguntas que nos giran por dentro.
¿Dónde va esto?
¿Dónde ir?
Tal vez hacia el otro,
hacia el nosotros que se queda.
Porque la primera cosa es la familia,
y después, uno se ayuda.
Así se ve en los pueblos,
así se queda en los demás.

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