Nos dicen que con 644 € se puede vivir.
Pero las viudas, los pensionistas, los precarios,
saben que es mentira.
Los precios de lo esencial superan las estadísticas,
y la dignidad no cabe en un promedio.
Ya está bien de ocultar la pobreza tras números fríos.
Queremos datos que reflejen vidas,
y políticas que aseguren derechos.

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