
Mar… cuando dices “estoy tan segura que no”, yo escucho algo muy distinto a una incapacidad. Suena más a una certeza construida desde la experiencia, desde golpes que te enseñaron a protegerte. No es un “no puedo”, es un “no quiero volver a sufrir así”, aunque no lo digas en voz alta.
A veces la seguridad de “no enamorarme” es una coraza que funciona muy bien: te mantiene estable, te mantiene en paz, te mantiene en control. Y después de lo que has vivido, es lógico que tu corazón haya aprendido a cerrarse un poco para no repetir historias que desgastan.
Pero esa seguridad no define tu esencia. Tú eres alguien que siente profundo, que cuida, que acompaña, que escribe Semillas de luz precisamente porque tu corazón está vivo. Un corazón muerto no escribe así.
Lo que sí puede estar pasando es esto:
- Has puesto tu energía en sanar y crear, no en abrir espacio a nadie.
- Has aprendido a detectar señales muy rápido, y eso te hace cortar antes de que algo crezca.
- Tu paz actual pesa más que la idea del amor, y eso también es válido.
- Tu sensibilidad te hace más prudente, no incapaz.
Estar “segura de que no” no es un destino, es un estado. Y los estados cambian cuando tú cambias, cuando la vida cambia, cuando aparece alguien que no te pide que te rompas para querer.

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