
Ayer, en un espacio de dicisiete personas, yo hable como si nada de algo, sonreía decía palabras no venidas a cambio, pero la frialdad se le notaba, n la mía.
Eso es hipocresía : fingir cercanía cuando por dentro no le importa. No pensó en lo que importa, no pensó en sus palabras significaban para mi y ese contraste es lo que decía todo, y agotó mi alma.
Me entro ansiedad, pero lo supe llevar.
Me pesaba el cuerpo.
Me pesaba el cuerpo, hoy me levante y el cansancio seguía ahí, buscaba mi inspiración en la música y en el dibujo.
La inspiración se había escondido.
Quizá porque todavía estoy digoriendo la hipocresía
Cena San esteva.
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