Mientras tanto, una parte del periodismo llena horas con noticias sin comprobar, con debates inflados, con polémicas creadas para subir audiencia. Se habla del último romance, de la última bronca, de cualquier cosa que distraiga. Y cuando se toca un tema serio, muchas veces se hace desde posiciones extremas o desde una praxis que convierte la información en espectáculo. Algunas figuras mediáticas se han hecho conocidas precisamente por eso: por convertir la opinión en dogma, por exagerar, por dividir, por usar causas legítimas como munición televisiva.
Y así, lo urgente queda enterrado bajo lo superficial.
Hay jóvenes que no pueden irse de casa porque los precios los expulsan. Hay quienes estudian, trabajan, y aun así no ven futuro. Y hay quienes, sin nada, se lanzan a la calle, a veces a delinquir, a veces simplemente a sobrevivir. No es que la violencia haya nacido ahora. Es que ahora se ve. Y lo que se ve, ya no se puede negar

Deja un comentario