• Hoy ha sido horrible la noche, he dormido dos horas, he tenido un sueño con mi perro Thor que me lo robaban y llegaba a casa con otro perro. Me he despertado con taquicardia , y me he levantado a las cinco y me he puesto a cenar, Soy luna. Acabo de cinco minutos mi hija pequeña marta y las dos nos hemos puesto a dibujar, cuando de repente , el hijo mayor Daniel tan bien.

    La mañana ha sido movidita, he subido a tender y he tenido una conversación con la vecina más joven. Se me añadido el duelo por mi boxer. Y encima mi amiga no me habla, me he llevado una gran decepción, y he decidido dejarlo en tablas. Pero la necesito…. He conocido un grupo estupendo.

  • Desperfectis
    ‎Gemini – Deficiencias urbanas y marco legal
  • Donde esta?

    «Este es mi mundo secreto, un templo de roca y luz que permanece intacto. No hay mapas para llegar aquí, ni puertas que se abran con llaves comunes. Solo quien sepa descifrar el lenguaje de mi calma encontrará la entrada a lo que realmente soy

    Luna
  • Que difícil es manejar los sentimientos, las emociones, el superar, el encontrar gente que conecte con tu alma. En este momento es duro, sacar tus miedos, tus experiencias, las emociones son más fuertes, algunas las controlan algo, a todo lo que quisiera es estar bien sentir ese cariño, que hace tanto que se fue, y la vida nos lo complica todo. He envejecido tanto teníendo 56 y me siento con 20 años más. Las ilusiones para mi no hay ninguna que mis hijos salgan adelante.y no sufrir en mi camino.

    Pienso mucho en mi madre cuando estoy caos, están destrozando las mentes, de mucha gente. Perdonad no ha sido un día positivo

  • 💧 Apadrina una lágrima

    Un proyecto solidario para acompañar el alma

    Con Sandra Castillo, psicóloga especializada en facilitación emocional

    Hay personas que necesitan llorar.

    Necesitan liberar lo que pesa,

    ser escuchadas sin juicio,

    sentirse sostenidas en su vulnerabilidad.

    Pero no siempre pueden costear una sesión de acompañamiento emocional.

    Y el silencio, a veces, duele más que el llanto.

    Por eso nace este proyecto:

    Apadrina una lágrima.

    Una iniciativa que permite que alguien reciba una sesión de liberación emocional gracias a tu gesto.

    🤲 ¿Cómo puedes ayudar?

    • Apadrinando una sesión completa: con 20€, haces posible que alguien reciba ese espacio de sanación.

    • Contribuyendo con lo que puedas: 1€, 2€, 5€… cada aportación es una semilla de alivio.

    • Compartiendo este mensaje: difundir también es cuidar.

    “Una lágrima apadrinada es un abrazo invisible que llega justo donde más se necesita.”

    📱 Para colaborar:

    Bizum al 627 005 687

    Indica: Apadrina una lágrima

    Luna
  • 🍝 El Secreto de la Nonna: Pici All’Aglione

    Este es el plato que define la humildad y la historia de Siena. Pocos ingredientes, pero un alma gigante.

    Tiempo de preparación: 40 min | Porciones: 2 personas | Nivel: Con amor (fácil)

    Lo que necesitas (Ingredientes):

    • Para la pasta: 200g de harina de trigo (el toque de la tierra) y 100ml de agua tibia.

    • Para la salsa: 4 dientes de ajo (la fuerza de la historia), 400g de tomate triturado natural, aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal.

    El paso a paso (Instrucciones):

    1. El Ritual de la Masa: En un bol, mezcla la harina con el agua. Amasa con las manos hasta que sientas la textura suave. Déjala reposar 15 minutos. Es el momento perfecto para darle al «play» a la lista de música que te recomendé arriba.

    2. Dar Forma a los Pici: Estira la masa y corta tiras finas. Ruédalas con las palmas de las manos sobre la mesa hasta que parezcan espaguetis gruesos y rústicos. No tienen que ser perfectos; la imperfección es lo que los hace humanos.

    3. El Alma del Ajo: En una sartén, calienta el aceite y dora los ajos picados muy finos a fuego muy lento. No dejes que se quemen, solo que aromaticen tu cocina como las calles de Italia.

    4. La Unión: Añade el tomate y cocina 15 minutos. Mientras tanto, hierve la pasta en agua con sal. Cuando floten, pásalos directo a la salsa.

    5. El Toque Final: Saltea todo junto un minuto y sirve caliente

    Luna

  • Título: El sabor de los domingos perdidos: Un viaje a la Toscana a través de mis sentidos

    «Dicen que la memoria es un lugar traicionero, pero yo creo que la memoria vive, en realidad, en la punta de la lengua y en el fondo de un acorde de piano. Hay mañanas en las que despierto con un vacío extraño en el pecho, esa nostalgia de un lugar al que mis pies no han vuelto, pero mi corazón nunca abandonó. Me pasó hace poco: cerré los ojos y, de repente, no estaba en mi cocina; estaba de nuevo en aquella pequeña plaza de Pienza, donde el aire huele a pecorino y a historia suspendida en el tiempo.

    Hoy no solo quiero compartir contigo una receta que rescaté de un cuaderno manchado de harina en un viaje que me cambió la vida; quiero que cerremos los ojos juntos. Vamos a sumergirnos en la música que hacía vibrar las piedras de aquel pueblo y en la historia de una familia que lleva siglos convirtiendo la tierra en poesía. Porque cocinar no es llenar el estómago, es alimentar los recuerdos que nos mantienen vivos

  • Escuchado música Joan Manuel serrat, Lolo indigo, Mika, Bustamante, moncho, José Merce, y otras que el cuerpo a empezado a marcar ritmos, sueños, emociones y otros tantas

    Luna
  • «Eva, hoy mi mente buscaba un refugio para calmar la ansiedad y te encontré allí, en la playa de mi infancia.

    Te imaginé a mi lado, en esa orilla donde el tiempo no corre y el agua nos acaricia los pies sin prisa. Estábamos bañadas por el oro del sol, arreglando el mundo con esas ‘cosas grandes’ de las que solo nosotras sabemos hablar.

    Se nos hizo de noche sin darnos cuenta, entre risas y silencios, mientras a lo lejos los barcos encendían sus luces para empezar su rutina… pero nosotras no. Nosotras nos quedamos allí, suspendidas en la paz.

    Gracias por ser mi ancla cuando el mar se pone bravo.»

    Luna

  • «Hola, Eva. He estado pasando un momento de mucha ansiedad y, para calmarme, me he puesto a escribir y a imaginar mi lugar seguro. Quería compartirlo contigo porque tú estás en él:

    Estoy en la playa de mi infancia, sentada en la orilla mientras el agua me moja los pies. No hay prisa, el tiempo se detiene. Te imagino a mi lado, siento el calor del sol en nuestros rostros y nos pierdo en una de esas charlas nuestras, de las ‘cosas grandes’, hasta que se nos hace de noche sin darnos cuenta. A lo lejos, solo se ven las luces de los barcos empezando su rutina, mientras nosotras simplemente estamos ahí.

    Gracias por ser parte de mi paz.»

  • Hoy necesitaba un abrazo, un deseo, una palabra cariñosa, y me he encontrado sola, y quien le explique , bueno Melissa me ha hecho sentir cariño, mi madre en su época no tubo apoyo, solo cuando me hice mayor me tubo a mi, si estuviese marido no lo entendería, porque el trabajo 16 h y el tuyo que hacerse fuerte y en sus últimos días se encontró arropado por mi familia. Mi marido me dijo busca…. No podría…. Y el tiempo me está dando la razón, esos deseos que una mujer tiene los suple de otra manera. No se cuando estaré , el tiempo o una estrella, me envíe su energía

  • Ya no se si estoy loca, un bicho raro, que tiene las emociones a flor de piel, nunca me hubiera imaginada el sentirme, así. Se que mi madre tubo mucha fuerza para hacer de mádre y padre, y tenía sus faltas pero te sentías mejor, ahora en estos días no puedes dar por seguro, me ha venido al recuerdo que estuve sintiendo me sola una larga temporada con 14/15 años, pero tenía un apoyo , y sigo contar poco porque se las respuestas. Que hago vivir día a día aún así siento la falta….

    Luna
  • Las lágrimas siguen saliendo de mis ojos, pero hoy caen más lento. Son lágrimas de aceptación, de quien comprende que la soledad no es un castigo, sino el precio de haber tenido un amor que valía toda la alegría del mundo. Escucho de nuevo a Francisco Céspedes, y su voz me confirma que el deseo no muere, solo se vuelve contemplativo.

    Miro a las estrellas y hoy no les pido que me devuelvan lo perdido; solo les pido que me enseñen a caminar con este vacío, a habitar mi soledad sin miedo, sabiendo que en cada rincón de mi casa y de mi piel, sigue viviendo el eco de lo que fuimos.

    Un refugio para hoy

    Esa soledad que sientes hoy es el espacio que el amor ha dejado libre. No intentes echarla a patadas; a veces, hay que dejar que se siente con nosotros, ofrecerle un café y dejar que nos hable de los recuerdos bellos, para que deje de darnos miedo.

  • He intentado que no me duela, me he repetido mil veces que cada uno gestiona el dolor de los demás como puede, pero sus silencios me desgarran. No los entiendo. ¿Cómo se puede pasar de la conexión total a la mudez absoluta cuando más falta hace una mano?

    Ese silencio me genera un miedo nuevo cada mañana: el miedo a que no haya marcha atrás.

    • Miedo a que la muerte no solo se llevara a mi marido, sino que también estuviera rompiendo los puentes con los vivos.

    • Miedo a que ese vacío que dejó él se esté ensanchando con la indiferencia de los que se quedaron.

    Extrañar el amor y el deseo de quien se fue con las estrellas ya es suficiente carga. Sumarle el peso de una amistad que se desvanece en la mudez es sentir que el suelo se sigue abriendo bajo mis pies. Sigo sin entender por qué algunos huyen cuando el dolor se hace presente, pero he aprendido que el silencio de los otros también es una forma de despedida, aunque no la hayamos elegido nosotros.

    Sigo escuchando a Céspedes, buscando en sus letras el consuelo que el mundo real hoy me niega. Porque a veces, la música es la única «amiga» que no se asusta de nuestra tristeza y se queda a dormir con nosotros, noche tras noche de insomnio

  • Hay melodías que se quedan tatuadas en el alma, no por su ritmo, sino porque fueron el último puente. La última música que él escuchó antes de partir hacia las estrellas fue la voz de Francisco Céspedes, y desde entonces, el amor y el deseo tienen una nueva forma de doler y de brillar.

    Despertar es hoy un acto de valentía. Es abrir los ojos en un mundo donde su risa se ha vuelto silencio, pero donde su música sigue vibrando en el aire. Las lágrimas que hoy salen de mis ojos no son solo tristeza; son el cauce por donde fluye todo lo que no pudimos decirnos, el rastro líquido de un deseo que se niega a apagarse porque todavía siente el calor de su presencia.

    Extraño la seguridad de su mano, la complicidad de su mirada y esa forma tan suya de habitar mis días. Pero en cada nota de esa última canción, siento que me dejó un mapa para encontrarle.

    Él eligió irse con esa belleza en los oídos, y yo elijo quedarme con esa belleza en el corazón. Porque aunque hoy su luz esté arriba, entre las estrellas, el amor que compartimos es la única fuerza que no conoce de ausencias ni de finales.

    Te sigo buscando en cada amanecer, y te encuentro siempre en los acordes de nuestra última canción.

    Luna
  • Hay un instante, justo en el filo del amanecer, en el que el mundo todavía es perfecto. Es ese segundo antes de abrir los ojos, donde la memoria aún te siente cerca, donde el deseo no es nostalgia y el amor no es un nudo en la garganta. Pero entonces, llega el despertar.

    Despertar es, a veces, volver a perderte. Es estirar la mano hacia el lado frío de la cama y comprender que tu luz ahora habita entre las estrellas.

    Las lágrimas salen de mis ojos no porque quiera llorar, sino porque el alma necesita desbordarse. Son el tributo a lo que fuimos, el eco de los besos que se quedaron suspendidos y el rastro de un deseo que ya no tiene piel donde aterrizar, pero que sigue latiendo con la misma fuerza de siempre.

    Extraño el amor que nos dábamos, ese que nos hacía invencibles. Extraño el deseo que nos encendía, esa forma tan nuestra de decirnos «aquí estoy». Hoy, ese deseo se ha vuelto sagrado; es una oración silenciosa que le envío al cielo cada mañana.

    Dicen que se aprende a vivir con el vacío, pero nadie te explica que el vacío tiene tu nombre, tu olor y tu forma de mirar. Mientras tanto, dejo que mis ojos hablen lo que mi voz calla, porque cada lágrima es un «te quiero» que viaja hacia lo alto, buscando tu brillo entre la inmensidad

    Luna

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar