Refugio de arena y sal

«Eva, hoy mi mente buscaba un refugio para calmar la ansiedad y te encontré allí, en la playa de mi infancia.

Te imaginé a mi lado, en esa orilla donde el tiempo no corre y el agua nos acaricia los pies sin prisa. Estábamos bañadas por el oro del sol, arreglando el mundo con esas ‘cosas grandes’ de las que solo nosotras sabemos hablar.

Se nos hizo de noche sin darnos cuenta, entre risas y silencios, mientras a lo lejos los barcos encendían sus luces para empezar su rutina… pero nosotras no. Nosotras nos quedamos allí, suspendidas en la paz.

Gracias por ser mi ancla cuando el mar se pone bravo.»

Luna

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