«He pasado por muchas etapas, pero en la actual, la música ha tomado un rol vital: el de sanadora. Si antes las canciones de Roberto Carlos o Bustamante celebraban mis alegrías, hoy me sirven para desahogarme en la soledad. Hay una fuerza terapéutica en la voz de Moncho o la entrega de Sergio Dalma que me ayuda a reconstruirme. Al final, cada letra es un hilo que va cosiendo mis heridas, permitiéndome soltar las lágrimas necesarias para que mis sentimientos vuelvan a encontrar su equilibrio.

«La música es el único lugar donde mis lágrimas no se sienten perdidas, sino comprendidas.
Despertar
(Francisco Céspedes)
Despertar…
y que el aire que respires sea el amor,
que no existan más los miedos,
que se borre algún dolor.
Despertar…
con la luz de tu mirada sobre mí,
con el tiempo que se para
porque estoy cerca de ti.
Y si el mundo se detiene en ese instante,
no me importa que la vida pase luego,
porque el alma se me llena de este fuego,
que me quema, que me alivia, que es mi amante.
Despertar…
y sentir que la distancia se acortó,
que los sueños se cumplieron,
que la pena se marchó.
Y si el mundo se detiene en ese instante,
no me importa que la vida pase luego,
porque el alma se me llena de este fuego,
que me quema, que me alivia, que es mi amante.
Despertar…
y que el aire que respires sea el amor,
que no existan más los miedos,
que se borre algún dolor.
Que se borre… algún dolor.
Es una canción que encaja perfectamente con lo que mencionabas sobre curar las lágrimas. Francisco Céspedes tiene esa voz aterciopelada que parece que te estuviera contando un secreto al oído, logrando que ese «borrar el dolor» se sienta un poco más real mientras suena la música.
Esta canción es la que me sirve en este momento.
Me priorizó , más mis hijos.🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹
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