¿Qué es de lo que más te quejas?
La empatia que hay poca, que los políticos solo miran por su bolsillo da igual la siglas


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Y a mucha gente que he conocido en bavidad
-loschismes
Dormir poco
Pensar demasiado
Sobrecargarse
Alimentarse mal
Reclamar tiempo
Tomarte todo personal
Quedarse en el pasado.

Los recursos no les emplean, en cuidar, las vías y los recambio de los trenes del ave por mucho que diga el ministro de transportes, y a quien les Dan las subcontratas , y Cataluña lo utilizan para sus viajes y su sueldos

Luna y el rumor que la sostiene
Luna bajaba a la playa cuando el mundo ya no la miraba. No era un gesto romántico ni una costumbre bonita; era una necesidad. Durante el día, las palabras se le quedaban atrapadas detrás del pecho, como si hubiera una puerta que solo la noche supiera abrir.
Caminaba sin prisa, sintiendo cómo la humedad del aire le rozaba la piel con una familiaridad antigua. A veces pensaba que el mar la reconocía antes que ella misma. Que sabía cuándo venía rota, cuándo venía vacía, cuándo venía buscando algo que no sabía nombrar.
Se sentaba en la arena, siempre en el mismo punto donde las olas llegaban sin tocarla del todo. Ese límite la calmaba. Ese “casi” que no invade, que no exige, que solo acompaña.
Allí, Luna no escribía enseguida. Primero dejaba que el silencio hiciera su trabajo. Un silencio que no era ausencia, sino presencia suave, como una mano tibia en la espalda. Respiraba hondo, y en esa respiración se le aflojaban cosas que durante el día se mantenían tensas por pura supervivencia.
A veces lloraba sin ruido, no por tristeza, sino porque la noche le devolvía partes de sí misma que había dejado olvidadas. Otras veces sonreía sin motivo, como si el mar le contara un secreto que solo ella podía entender.
Cuando por fin abría el cuaderno, las palabras salían despacio, casi tímidas. No buscaban ser bonitas ni perfectas; buscaban ser verdad. Luna escribía sobre lo que le dolía, pero también sobre lo que la sostenía. Sobre la forma en que una ola puede romperse mil veces y aun así volver. Sobre la luz que a veces se esconde, pero no desaparece.
Escribía para no perderse. Para recordarse. Para no endurecerse del todo.
Y cuando cerraba el cuaderno, ya no era la misma que había bajado. No estaba curada, no estaba resuelta, pero estaba un poco más cerca de sí. Como si la playa, en su silencio, le hubiera devuelto un fragmento que ella creía perdido.
Luna volvía a casa con la sensación de haber sido escuchada sin tener que explicar nada. Y eso, para ella, era suficiente

Ya hace unos años que las noches se hacen eternas , incómodas sin saber cómo hacer para disfrutar el descanso. Cuando hay sueños , no descansas , a veces te despiertas con el corazón ❤️ a toda velocidad y te cuesta que se relaje, cuando sueñas bonito no quieres despertar nunca solo que sea realidad. Le buscas explicaciones a tu mal dormir , porque tu cuerpo no descansas, y día a día se va envejeciendo, y te entra una tristeza porque estás consumiendo días sin poder disfrutar, pierdes tu sonrisa 😊, y cuando la buscas ya no la encuentras.
Miras a tu alrededor y ves gente pero te sientes sola, y te pones a pensar cuando hacías esto lo otro, y te preguntas volverás a descansar , disfrutar del día a día.
Y todo esto le está pasando a bellas personas anónimas que piden ayuda y nadie les entiende.
Rezan y no les sirve , la mente y las heridas del corazón son muy complicadas de curarlas.
Está Esta es la historia de luna y sus días.

Me he dado cuenta de que hay mucha gente que está sufriendo por dentro y más gente que no lo reconoce




🌙✨ Sobre el amor que fue y el corazón que ahora descansa
Es bonito enamorarse.
Es una de las cosas más hermosas que le pueden pasar a un corazón:
sentir cómo se enciende, cómo se abre, cómo aprende a latir con otra música.
Pero a veces el amor se va demasiado pronto,
como esas estrellas fugaces que cruzan el cielo sin avisar.
Llega, ilumina, deja calor…
y un día, simplemente, vuelve a las estrellas.
Mi corazón recuerda ese brillo.
Recuerda la ternura, la risa, la forma en que el mundo parecía más grande.
Recuerda el amor sin rencor, sin prisa, sin querer retener nada.
Pero ahora —en este momento de mi vida—
mi corazón sabe que no quiere enamorarse.
No porque haya perdido la capacidad,
sino porque necesita silencio, descanso,
un espacio donde escucharse a sí mismo sin sobresaltos.
No es un “nunca”.
No es un “ya no”.
Es solo un “ahora no”.
Un ahora que cuida, que sana, que respira.
Un ahora que honra lo que fue
y se prepara, sin apuro, para lo que algún día pueda volver
Para ti, que conoces el peso de la ansiedad como quien conoce el vaivén del mar: viene, va, y aun así sigues aquí, respirando, buscando un rincón de calma.
Para ti, que has aprendido a sostenerte incluso cuando nadie ve el esfuerzo que haces por dentro.
Ojalá pudieras mirarte con los ojos de la ternura.
Verías que no eres tu miedo, ni tu cansancio, ni ese temblor que a veces te visita sin avisar.
Verías que hay una luz suave en ti, una que no se apaga aunque el viento sople fuerte.
No necesitas demostrar nada.
No necesitas ser fuerte cada día.
Hay días en los que simplemente existir ya es un acto de amor hacia ti mismo, hacia tu historia, hacia tu pueblo.
Luna🧚🏻♀️🐰🐻❄️🐻🦋🦄🐛Porque
¿Por qué la religión choca con el género de una persona?
¿Por qué permite que se vea el “pasado” de una niña de doce años solo porque le tapan los muslos?
¿Dónde están los mensajes que deberían proteger a las niñas?
¿Dónde está la búsqueda de sentido, de justicia, de cuidado?
Se abusa de niñas, se normaliza, se calla.
Y cada país, cada persona, interpreta como quiere.
Pero el daño es el mismo.
La confusión es la misma.
La impunidad, también.
Y mientras tanto, se sigue hablando de moral, de tradición, de valores.
¿Valores para quién? ¿Para justificar qué?
La religión, cuando se convierte en excusa para el control, deja de ser consuelo.
Y el género, cuando se convierte en motivo de castigo, revela la hipocresía del sistema.
No es fe. No es cultura.
Es violencia disfrazada de virtud.”