Luna conocía muy bien que en la casa que nació ,en medio ,había un pimentero rodeado de Jazmín,sus pequeñas estrellas blancas . Al atardecer corría el viento, el aroma del jazmín envolvía toda la casa,a mi madre y a mi nos daba paz , ese aroma llegaba hasta el alma.
Cada vez que el viento pasaba se mezclaba la fragancia del Jazmín y el instinto te hacía respirar hondo ,como si recordara un antiguo secreto.
Cuando Maria paseaba por el pueblo donde vivía , a cinco minutos de casa de su madre, quería olerle aroma del jazmín.
Al respirar el aroma del jazmín, a maria le venían recuerdos de su madre, Carmen. Había días que no se podía parar, porque iba a buscar a su hijo pequeño Rafa al colegio.
Ese jazmín ,silencioso y fiel era como volver a la casa de su madre sin moverse de Sitges.
También estaba el olor a incienso, que mamá, encendía todas las noches al de la ventana del comedor.
Los aromas era únicos y muy diferentes.Cuando dos olores que en, Maria,se convertían en solo uno ,el secreto de la casa.
Aroma sabía cosas que nadie más sabía,y que nadie se atrevía a decir en voz alta.
Mi madre y yo nos dejabamos caer en su cama todas las noches, a ver películas de Paco Martinez Soria . Cuando llegaban las pausas, mi madre en confianza me explicaba muchas cosas, que ni a mis hermanos mayores les contaba Así fue durante muchos años, en esas noches, no nos dabamos cuenta ni de las horas que pasaban . A mi madre todo se le hacía un poco más fácil llevar.
Con los años , cada vez que la vida me ha golpeado el aroma a jazmín me ayudado a sostener mi dolor.
El dolor de Maria es un hueco que dejó su ausencia, un hueco que no se llena con nada. Y que nuestras esencias estarán guardadas para siempre dentro de mi corazón.
Para mi madre que me enseñó que el aroma de jazmín también puede ser un refugio.
Lunasitges
14 de abril de 2026.



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