Amistad🌹

1. Sintonía cerebral (Literalmente)

Un estudio de la Universidad de Dartmouth descubrió que los amigos íntimos tienen patrones de actividad cerebral sumamente similares. Al ver los mismos videos, las áreas del cerebro relacionadas con la atención, el procesamiento de emociones y el razonamiento se activaban casi de la misma forma. Básicamente, los amigos perciben y reaccionan al mundo de manera idéntica.

2. El «Número de Dunbar» y tu límite de amigos

El antropólogo Robin Dunbar teorizó que los seres humanos solo tenemos capacidad cerebral para mantener relaciones sociales estables con un máximo de 150 personas. Pero si nos limitamos a los amigos verdaderamente cercanos (esos que te apoyan en una crisis), el cerebro solo da abasto para unos 5 amigos íntimos.

3. Los animales también tienen «Mejores Amigos»

La amistad no es exclusiva de los humanos. Se ha demostrado que los chimpancés, elefantes, caballos, delfines y hasta las vacas forman vínculos selectivos y duraderos con miembros que no son de su familia.

 Dato curioso: Las vacas se estresan muchísimo (su ritmo cardíaco se eleva) si las separan de su «mejor amiga» en el rebaño.

4. Compartimos genes con nuestros amigos

Un estudio de la Universidad de California reveló que, genéticamente hablando, tendemos a elegir amigos que se parecen a nosotros. De hecho, con un amigo compartes tanto ADN como con un primo cuarto. Se cree que esto ocurre porque nos atraen las personas que tienen una sensibilidad similar a ciertos olores o entornos.

5. La amistad evolutiva: el «Llamado de Alerta»

Desde el punto de vista evolutivo, la amistad nació por pura supervivencia. En las tribus primitivas, un «amigo» era aquel que cuidaba de tu espalda mientras dormías o cazabas. Curiosamente, en el reino animal, los amigos son los que arriesgan su vida dando un grito de alerta cuando ven a un depredador, salvando al resto del grupo.

6. Menos dolor físico

Tener amigos aumenta la producción de endorfinas (las hormonas de la felicidad y el bienestar). Se ha comprobado que las personas con círculos sociales fuertes tienen una mayor tolerancia al dolor físico que aquellas que están más aisladas. Un abrazo de un amigo de verdad puede actuar como un analgésico natural.

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