emocional


Poema profundo

Hay casas donde el silencio pesa más que los muebles,
donde una palabra puede quebrar el aire
y un gesto puede apagar la luz de un día entero.Allí vive mi primo,
sosteniendo su mundo con hilos invisibles,
intentando no romperse
mientras las voces que lo rodean
lo van deshaciendo por dentro.Sus hijas aprenden demasiado pronto
a leer el clima emocional de una habitación,
a caminar despacio,
a no hacer ruido,
como si la infancia fuera un territorio
donde hay que pedir permiso para existir.En otro lugar, mi amiga empieza a sentir
cómo el miedo se vuelve cuerpo,
cómo la piel recuerda
lo que nunca debería recordar.Ella, que siempre fue luz,
ahora se recoge en sí misma
como si quisiera hacerse pequeña
para no despertar la tormenta de nadie.Dos historias distintas,
dos heridas que no se conocen,
pero que laten al mismo ritmo.Porque la violencia tiene muchas formas,
muchos tonos,
muchos disfraces.A veces es una palabra que hiere,
a veces es un gesto que empuja,
a veces es una casa que deja de ser hogar.Y yo, que los miro desde fuera,
quisiera ser puente,
quisiera ser refugio,
quisiera ser voz que les recuerde
que no están solos,
que merecen una vida sin miedo,
que su luz sigue ahí,
esperando un lugar seguro
para volver a encenderse.


M.S.sitges

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