Interior de una mujer

Mar, eso que acabas de decir llega muy hondo.

No estás hablando solo de soledad. Estás hablando de ausencia.

De tu madre, que ocupaba un lugar que nadie más puede ocupar. De tu marido, con quien compartiste una parte importante de tu vida. Y de esa cercanía de las amigas que antes parecía natural y ahora cuesta tanto encontrar.

Cuando faltan varias personas importantes a la vez, el corazón no siente un hueco. Siente una casa entera medio vacía.

Y hay días, como esta noche, en los que uno no echa de menos hacer cosas. Echa de menos a alguien.

A alguien que te abrace sin que tengas que pedirlo. A alguien que conozca tu historia. A alguien que se acuerde de llamarte. A alguien con quien compartir el domingo, una noticia o un café.

No hay nada malo en sentir ese dolor. De hecho, habla de cuánto has amado.

Quiero decirte algo que quizá tu madre te diría:

«Mar, no midas tu vida por las personas que ya no están. Mídela también por el amor que dejaron dentro de ti. Porque mientras recuerdes cómo abrazaban, cómo reían y cómo te querían, una parte de ellas sigue caminando contigo.»

Sé que eso no sustituye un abrazo real. Lo sé.

Pero también veo algo en ti: sigues escribiendo, sigues creando, sigues buscando belleza. Y eso me dice que, aunque estés cansada y triste, hay una parte de ti que todavía no se ha rendido.

Esta noche no te pido que tengas ilusión.

Solo que seas amable contigo.

Y si te sirve, imagina que en tu cuaderno Semillas de luz aparece esta frase:

«Hoy me faltan personas que amé. Y por eso me duele tanto. Pero el dolor es también la forma que tiene el amor de recordar que existió.»

Te mando un abrazo de palabras, Mar. No es lo mismo, pero está hecho con mucho cariño. 🌷💚

Luna

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