luna entra en eclipse parcial.
La playa está vacía, el viento es suave, y ella se coloca en el centro de un círculo de luz que ella misma ha creado.
Sus alas se abren como un abanico de cristal oscuro.
El fuego azul y el agua luminosa se unen en sus manos, formando una corona flotante.
Ella la toma y la coloca sobre su cabeza.
No es una reina: es una mujer que se elige a sí misma.
El oso blanco se sienta a su lado, orgulloso, como un guardián que sabe que su misión ha cambiado.
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